Estimados sacerdotes, hermanas religiosas, agentes laicos de pastoral, padres y madres de familia, pueblo de Dios, de las distintas comunidades del territorio de nuestra Diócesis de Tuxpan. El Seminario, nuestra casa de formación es el corazón de la Diócesis.

Siempre con el deseo de que nuestros seminaristas, como futuros pastores, se sigan formando según el modelo de Cristo, Buen Pastor. Ahora, ante la situación de la Pandemia que estamos viviendo, el equipo formador del seminario y un servidor enviamos el presente comunicado.

 

Fundamentos de la formación sacerdotal

Retomar la formación inicial al sacerdocio en el contexto de la nueva normalidad es un desafío para todos los Seminarios en nuestro país. Esta compleja situación en la que nos encontramos implica un discernimiento especial para reanudar la vida comunitaria en nuestro Seminario, y nos pide una respuesta generosa, motivada por el amor a Jesucristo y a su Iglesia.

El Seminario es comunidad eclesial de formación sacerdotal que revive la experiencia de los apóstoles en torno a Jesús Resucitado (Cfr. NBFSM 3).

Y en la Iglesia, que es casa y escuela de comunión, los futuros sacerdotes deberán ser hombres de la comunión, que sepan establecer vínculos fraternos sólidos, motivados por el desarrollo humano: espiritual, personal y que puedan superar las circunstancias adversas (Cfr. RFIS 52).

Reconocemos que nuestro Seminario es precisamente “casa”, donde se da la vida en común a la manera de una familia, y es “escuela”, donde se aprende a seguir el ejemplo de Jesucristo, Buen Pastor.

Por tanto, tenemos el reto de mantener nuestros procesos formativos conforme al perfil e itinerarios sacerdotales establecidos en nuestras Normas Básicas y Directorios de formación sacerdotal y adecuarlos a este contexto histórico de la pandemia Covid-19.

Ante esta situación que a todos nos implica es necesario sensibilizarnos y, al mismo tiempo, enfrentarlo solidariamente en la misión que se nos ha confiado para el mayor bien de nuestra Diócesis, asumiendo una respuesta emergente y extraordinaria para responder a los retos de esta realidad, en nuestro Seminario Diocesano de Tuxpan.

La realidad de nuestro Seminario Diocesano

La pandemia del Covid-19 que está golpeando al mundo entero, se está dejando sentir, de manera inclemente, en los pueblos de nuestra Diócesis. Encontramos que sus efectos llegan a todos los espacios de nuestra vida. Los decesos ya no son solamente estadísticas y noticias lejanas, hoy son personas cercanas a nuestras familias, amigos, pueblos y parroquias.

Contemplamos con tristeza la experiencia de dolor de nuestros hermanos. Tan de repente, todo nos ha cambiado: las relaciones laborales, la expresión de nuestros afectos, los cursos de estudio, las prácticas religiosas, el descanso, etc.

Contemplamos también la pobreza que está afectando seriamente a muchas familias de nuestra Diócesis, y a muchos de ustedes, preocupados igualmente por los gastos y servicios que, no sólo no se han detenido, sino que al contrario han incrementado sus costos. Sus alcances, repercusiones y duración están siendo inimaginables para nuestras realidades.

El ámbito económico es pues una evidencia de estas afectaciones. Sabemos que, lamentablemente, esta crisis no se resolverá en poco tiempo, y que la pandemia pronostica crecimientos en tiempos muy breves y secuelas prolongadas.

Muy sensibles a estas situaciones, que todos conocemos de manera muy cercana, y por respeto también a sus preocupaciones y prioridades, no realizaremos las actividades de recaudación de ingresos para nuestro Seminario: se ha suspendido la realización de nuestro Octavo Donatón, la Colecta Anual del mes de Julio, y la participación del Seminario en la Feria de nuestra ciudad.

Ya desde el mes de marzo, los ingresos ordinarios del Seminario se han detenido por las razones que todos comprendemos. Teniendo en cuenta estas consideraciones los seminaristas fueron enviados a resguardarse con sus familias desde el 1 de abril del presente año. Durante este tiempo se procuró dar seguimiento y acompañamiento del proceso formativo a distancia.

Con la Providencia Divina se han estado solventando los gastos y trabajos ordinarios, que no se pueden detener. Sin embargo, el panorama muestra grandes desafíos para iniciar un curso formativo de modo ordinario pues todos sabemos los altos costos que implica el andar de nuestra casa de formación.

Ciertamente, de alguna manera se ha sostenido el proceso en esta situación emergente. Sin embargo, como sacerdotes sabemos por experiencia propia que la naturaleza del proceso formativo se desarrolla dentro de una casa de formación y de modo personalizado.

Esto significa que el Seminario Diocesano es el espacio propicio y privilegiado para un buen proceso y discernimiento de nuestros candidatos. Proponer un modelo alternativo diferente a este, no sólo contradice la naturaleza de la formación, sino que pone en riesgo la formación integral y la respuesta generosa de nuestros seminaristas.

Una preocupación compartida

En este contexto compartido de Pandemia, la CEM a través de OSMEX, insta en la necesidad de retomar el curso formativo, teniendo como prioridad el cuidado de la salud en el Seminario, bajo determinados protocolos, que cada Diócesis debe asumir conforme a su realidad.

En nuestro caso, principalmente los desafíos mencionados con anterioridad (y ante los cuales no podemos ignorar ni permanecer indiferentes), están condicionando el proceso de formación de los seminaristas, causándonos una gran preocupación por el impacto que producirá en un futuro cercano a nuestra Diócesis y a nuestro presbiterio.

Siendo conscientes y respetuosos de las necesidades que todos padecemos en este momento, no hemos de olvidar que nuestro Seminario es una institución diocesana fundamental a su estructura eclesial y pastoral.

Así pues, la solvencia y manutención del mismo es una responsabilidad que compete a todos: al Obispo, al Presbiterio, así como a las comunidades cristianas que integran nuestra Diócesis de Tuxpan. Por lo tanto:

= Se agradece, especialmente, el amor de las parroquias a nuestro Seminario mediante su oración constante, la promoción de las vocaciones y el apoyo económico.

= Asimismo, agradecemos particularmente a las parroquias que a pesar de esta difícil situación han sido perseverantes en las estructuras que fortalecen a nuestro Seminario: los bienhechores, los colectores, los donativos y apoyos en especie.

= Exhortamos a las parroquias que se solidaricen con un aporte económico mensual, según sus posibilidades, especialmente quienes aún no cuentan con una estructura de bienhechores.

= Hago saber que el equipo formador ha discernido y aplicado algunas medidas emergentes de austeridad a fin de reducir el gasto económico a su nivel básico, mediante algunas acciones funciones al interno de la casa. También están dispuestos a escuchar sus propuestas que ayuden a resolver de la mejor manera los desafíos de nuestro Seminario.

= Para facilitar su ayuda, sus aportes pueden depositarse a la cuenta del Seminario: 65506696724 Santander, o 5579089000559511 OXXO, a nombre del Seminario Diocesano, A.R., cuyo titular es Hugo Iturbide Domínguez.

Hace algunas semanas, participé en la última reunión del equipo formador, donde analizamos y acordamos tener la reapertura del Seminario, en los próximos meses. Mientras irán organizando el regreso y la estancia de los alumnos, con mucho cuidado y responsabilidad. Recientemente, me informaron que decidieron la reapertura para el 30 de agosto.

Agradecemos su noble atención a las inquietudes y preocupaciones de nuestro Seminario. Confiamos en la Providencia de Dios, y esperamos en que esta situación preocupante vaya cediendo, mientras tanto, apelamos a su Caridad que nunca nos ha faltado.

Tuxpan, Ver. 20 de Julio de 2020

 

+ Juan Navarro Castellanos

V Obispo de Tuxpan

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