Que alegría sentí cuando me dijeron: ¡Vayamos a la Casa del Señor! (Sal. 121,1)

 

Saludo a todos ustedes: estimados sacerdotes, hermanas religiosas, agentes laicos de pastoral, padres y madres de familia. Saludo, igualmente a los miembros del Pueblo de Dios, en las distintas comunidades, a lo largo y ancho del territorio de esta Diócesis de Tuxpan.

 

En un comunicado del pasado 20 de junio, la Conferencia del Episcopado Mexicano, ante la posible reapertura de templos, nos recordaba que una de las enseñanzas que hemos aprendido del Covid-19 es que la prevención es una estrategia fundamental para evitar su propagación. De manera que reiteramos la invitación a cuidarnos todos, ya que la vida y la salud son valores fundamentales. Sin embargo, necesitamos vivir las celebraciones presenciales, para fortalecer nuestra espiritualidad y las demás dimensiones y aspectos de nuestra vida eclesial y social.

El día de ayer nos reunimos el Equipo Covid en el obispado de Tuxpan, para proponer la reapertura de los templos en nuestra diócesis, de manera gradual y ordenada, en una primera de tres fases, como proponen nuestros obispos y las mismas autoridades.

FASE I: A partir del 1 de julio pueden celebrar la Eucaristía con presencia de fieles, utilizando un 25 % del espacio en cada templo, siguiendo las recomendaciones que se indican más abajo.

Aclaramos que, por la situación sanitaria que viven, las parroquias y templos de la ciudad de Tuxpan, van a esperar unos días para su Apertura. Igual van a esperar las parroquias de Tihuatlán y Plan de Ayala. =De las 62 parroquias que tiene la diócesis, estas 9 esperarán; las demás podrán iniciar ya su reapertura=

Recomendaciones para la celebración de la Eucaristía:

= En cada comunidad habrá que ponerse de acuerdo con la autoridad para iniciar la apertura de templos. Se trata de generar unidad, ya que esta constituye un valor fundamental en la vida de las comunidades. Creo que no habrá problema, porque la mayoría de las comunidades están en fases, donde ya se incluye la posibilidad de celebraciones. 

= Será importante organizar un equipo propio para preparar adecuadamente las celebraciones en cada templo, así como organizar la limpieza, el recibimiento y el acomodo.

= Procurar la limpieza del lugar, utilizando agua y jabón para pisos. Usar solución de agua y cloro para limpiar mesas, barandales, manijas y otros objetos

= Mantener la sana distancia de los participantes: Si se utilizan sillas, éstas deberán estar a un espacio de dos metros entre cada una. Ojalá puedan llevar cubreboca a la celebración.

     Si hay bancas, las personas deberán sentarse a una distancia de 2 metros. Se sugiere marcar los lugares donde las personas podrán sentarse.

= Si es posible ingresar por un solo acceso y salir por otro. Que no se formen grupos en la puerta o el atrio. Invitar a que lleguen antes para el acomodo. No programar misas seguidas, para evitar aglomeraciones.

= No habrá saludo de mano en el rito de la paz y la comunión se dará en la mano.

= Se sugiere igualmente recoger la limosna hasta el final de la celebración.

= Personas mayores de 65 años o con enfermedades crónicas y, que por ello se consideren vulnerables, es mejor que no asistan al servicio religioso. Igual convendrá que los niños se queden en casa. Claro, que esto depende también de las características del lugar.

= Donde sea posible, conviene que midan la temperatura a los participantes. Algunas parroquias han conseguido los termómetros. Será una buena medida preventiva.

= Los feligreses empezarán a solicitar que los escuchen en confesión. Los sacerdotes podrán hacerlo con las precauciones necesarias: distancia, cubreboca, etc. Si son numerosos, (hasta 15), por la pandemia y con una buena catequesis, podrán impartir la absolución general.

FASE II. Según los criterios de las autoridades, en esta fase se podrán tener celebraciones y reuniones con un aforo de 50%, en el espacio disponible. Habrá todavía restricciones y precauciones, sin embargo, en esta fase se podrán organizar ya reuniones de grupos, sesiones de catequesis y otras actividades grupales, pero con poca gente. En su momento –esperamos llegar a esta fase en pocas semanas- señalaremos criterios y formas de conducirnos.

FASE III. Llegaremos a esta fase cuando el semáforo sea verde, y será ya la normalidad. Pidamos al Señor que, por su bondad y misericordia, y si ya somos dignos de ese precioso don, nos conceda entrar a la deseada etapa de la normalidad. Es entonces cuando podremos celebrar Fiestas Patronales, Confirmaciones, Primeras Comuniones, XV años, etc.

Habrá que esperar más tiempo para vivir esta realidad, ya que estos eventos generan presencia numerosa y situaciones de relajamiento. Ya llegará el tiempo de estas celebraciones. Los pronósticos no son muy optimistas, se ve lejano ese panorama. Pero, como dice el dicho: mal de muchos, consuelo de… todos; porque en esta barca navegamos todos, sí todos.

Es importante seguir celebrando la Eucaristía diariamente. Les recomendamos que el domingo transmitan alguna celebración por los medios a su alcance y a la hora que juzguen oportuno, para que, quienes no están en condiciones de acudir, puedan participar desde casa. Otros medios y plataformas regionales y nacionales, transmiten también celebraciones.

Estaremos atentos a la evolución de esta pandemia y seguiremos en comunicación con ustedes. Los miembros del equipo hablarán con los decanos y estos a su vez se comunicarán con los demás sacerdotes, de las distintas comunidades.

Sigamos las recomendaciones de nuestras autoridades, en especial del sector salud, tomando en cuenta las restricciones, buscando una conducta sensible y responsable para fortalecer el tejido social y la misma vida comunitaria.  

Recordemos que la vida es don de Dios y por ello hay que cuidarla; cada uno es responsable de sí mismo, pero somos responsables también de los demás.  

 

+ Juan Navarro Castellanos

V Obispo de Tuxpan

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Que alegría sentí cuando me dijeron: ¡Vayamos a la Casa del Señor! (Sal. 121,1)

 

Saludo a todos ustedes: estimados sacerdotes, hermanas religiosas, agentes laicos de pastoral, padres y madres de familia. Saludo, igualmente a los miembros del Pueblo de Dios, en las distintas comunidades, a lo largo y ancho del territorio de esta Diócesis de Tuxpan.

 

En un comunicado del pasado 20 de junio, la Conferencia del Episcopado Mexicano, ante la posible reapertura de templos, nos recordaba que una de las enseñanzas que hemos aprendido del Covid-19 es que la prevención es una estrategia fundamental para evitar su propagación. De manera que reiteramos la invitación a cuidarnos todos, ya que la vida y la salud son valores fundamentales. Sin embargo, necesitamos vivir las celebraciones presenciales, para fortalecer nuestra espiritualidad y las demás dimensiones y aspectos de nuestra vida eclesial y social.

El día de ayer nos reunimos el Equipo Covid en el obispado de Tuxpan, para proponer la reapertura de los templos en nuestra diócesis, de manera gradual y ordenada, en una primera de tres fases, como proponen nuestros obispos y las mismas autoridades.

FASE I: A partir del 1 de julio pueden celebrar la Eucaristía con presencia de fieles, utilizando un 25 % del espacio en cada templo, siguiendo las recomendaciones que se indican más abajo.

Aclaramos que, por la situación sanitaria que viven, las parroquias y templos de la ciudad de Tuxpan, van a esperar unos días para su Apertura. Igual van a esperar las parroquias de Tihuatlán y Plan de Ayala. =De las 62 parroquias que tiene la diócesis, estas 9 esperarán; las demás podrán iniciar ya su reapertura=

Recomendaciones para la celebración de la Eucaristía:

= En cada comunidad habrá que ponerse de acuerdo con la autoridad para iniciar la apertura de templos. Se trata de generar unidad, ya que esta constituye un valor fundamental en la vida de las comunidades. Creo que no habrá problema, porque la mayoría de las comunidades están en fases, donde ya se incluye la posibilidad de celebraciones. 

= Será importante organizar un equipo propio para preparar adecuadamente las celebraciones en cada templo, así como organizar la limpieza, el recibimiento y el acomodo.

= Procurar la limpieza del lugar, utilizando agua y jabón para pisos. Usar solución de agua y cloro para limpiar mesas, barandales, manijas y otros objetos

= Mantener la sana distancia de los participantes: Si se utilizan sillas, éstas deberán estar a un espacio de dos metros entre cada una. Ojalá puedan llevar cubreboca a la celebración.

     Si hay bancas, las personas deberán sentarse a una distancia de 2 metros. Se sugiere marcar los lugares donde las personas podrán sentarse.

= Si es posible ingresar por un solo acceso y salir por otro. Que no se formen grupos en la puerta o el atrio. Invitar a que lleguen antes para el acomodo. No programar misas seguidas, para evitar aglomeraciones.

= No habrá saludo de mano en el rito de la paz y la comunión se dará en la mano.

= Se sugiere igualmente recoger la limosna hasta el final de la celebración.

= Personas mayores de 65 años o con enfermedades crónicas y, que por ello se consideren vulnerables, es mejor que no asistan al servicio religioso. Igual convendrá que los niños se queden en casa. Claro, que esto depende también de las características del lugar.

= Donde sea posible, conviene que midan la temperatura a los participantes. Algunas parroquias han conseguido los termómetros. Será una buena medida preventiva.

= Los feligreses empezarán a solicitar que los escuchen en confesión. Los sacerdotes podrán hacerlo con las precauciones necesarias: distancia, cubreboca, etc. Si son numerosos, (hasta 15), por la pandemia y con una buena catequesis, podrán impartir la absolución general.

FASE II. Según los criterios de las autoridades, en esta fase se podrán tener celebraciones y reuniones con un aforo de 50%, en el espacio disponible. Habrá todavía restricciones y precauciones, sin embargo, en esta fase se podrán organizar ya reuniones de grupos, sesiones de catequesis y otras actividades grupales, pero con poca gente. En su momento –esperamos llegar a esta fase en pocas semanas- señalaremos criterios y formas de conducirnos.

FASE III. Llegaremos a esta fase cuando el semáforo sea verde, y será ya la normalidad. Pidamos al Señor que, por su bondad y misericordia, y si ya somos dignos de ese precioso don, nos conceda entrar a la deseada etapa de la normalidad. Es entonces cuando podremos celebrar Fiestas Patronales, Confirmaciones, Primeras Comuniones, XV años, etc.

Habrá que esperar más tiempo para vivir esta realidad, ya que estos eventos generan presencia numerosa y situaciones de relajamiento. Ya llegará el tiempo de estas celebraciones. Los pronósticos no son muy optimistas, se ve lejano ese panorama. Pero, como dice el dicho: mal de muchos, consuelo de… todos; porque en esta barca navegamos todos, sí todos.

Es importante seguir celebrando la Eucaristía diariamente. Les recomendamos que el domingo transmitan alguna celebración por los medios a su alcance y a la hora que juzguen oportuno, para que, quienes no están en condiciones de acudir, puedan participar desde casa. Otros medios y plataformas regionales y nacionales, transmiten también celebraciones.

Estaremos atentos a la evolución de esta pandemia y seguiremos en comunicación con ustedes. Los miembros del equipo hablarán con los decanos y estos a su vez se comunicarán con los demás sacerdotes, de las distintas comunidades.

Sigamos las recomendaciones de nuestras autoridades, en especial del sector salud, tomando en cuenta las restricciones, buscando una conducta sensible y responsable para fortalecer el tejido social y la misma vida comunitaria.  

Recordemos que la vida es don de Dios y por ello hay que cuidarla; cada uno es responsable de sí mismo, pero somos responsables también de los demás.  

 

+ Juan Navarro Castellanos

V Obispo de Tuxpan

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