COMUNICADO 5

Ante la pandemia del COVID-19

 

Diócesis Tuxpan. Mayo 20 - 2020

 

 

Con ilusión y esperanza, saludo a los sacerdotes, a las religiosas, a los agentes de pastoral, a los padres y madres de familia y al Pueblo de Dios que habita en las distintas comunidades, a lo largo del territorio de nuestra Diócesis de Tuxpan. Me dirijo a ustedes, después de este ya largo periodo de la pandemia del Covid-19, para buscar juntos el mejor camino en esta encrucijada que estamos viviendo desde hace dos meses.

 

La Conferencia del Episcopado Mexicano nos ha enviado unos “Lineamientos generales para la reapertura al culto religioso en el tiempo de la Pandema”.  Como pudieron ver, se trata de orientaciones generales que, en su momento, nos van a ayudar para la apertura y reanudación de nuestras acciones pastorales en los diferentes ámbitos de nuestra Iglesia diocesana.

Siguiendo la propuesta del documento, me he reunido el día de ayer con algunos sacerdotes, para iniciar la integración de un Equipo del Covid-19, en el que hemos de encargarnos de analizar la situación y de ir previendo cuándo y cómo iremos saliendo de la pandemia e iremos reanudando nuestros quehaceres pastorales, de la manera cuidadosa y ordenada.

Pero quiero partir, primeramente, de nuestra mística, de nuestra espiritualidad pastoral: a este servidor, obispo de esta diócesis y a los sacerdotes, juntamente con las religiosas y demás agentes pastorales, se nos ha confiado esta Iglesia diocesana que peregrina en Tuxpan.

En este tiempo de pandemia necesitamos sentarnos a los pies de nuestra madre, la Virgen de Guadalupe para alentar la esperanza de ser un solo pueblo. Ella puede ayudarnos a contemplar, creer, vivir y anunciar el misterio de la Redención realizado por Jesús (Cf. PGP 12).

Esta es nuestra responsabilidad histórica, nuestra tarea especial en este momento de crisis sanitaria; trabajar por la fe y, al mismo tiempo, por la salud de este pueblo de Dios que se nos ha encomendado.

En esta coyuntura dolorosa del Covid-19 nos inquietan muchas preocupaciones; no sabemos cómo vamos a salir adelante, cómo vamos a conseguir recursos, como podremos recuperar la normalidad; y también estamos en peligro de enfermarnos. Viene a la mente aquella recomendación del Señor a sus discípulos, a los de antes y a nosotros discípulos de hoy:

“No anden tan preocupados, ni digan: ¿Qué comeremos? ¿Qué beberemos? ¿Con qué nos vestiremos? Esas son las cosas por las que se preocupan los que no creen. Su Padre celestial ya sabe lo que ustedes necesitan. Busquen primero el Reino de Dios y su justicia y lo demás se les dará por añadidura”. Mt 6, 31-33.

Tengamos mucho cuidado con la tentación de indiferencia y con el egoísmo; no podemos preocuparnos primero de nosotros mismos. Importan mucho la salud y el bienestar de los fieles, y también nuestra salud y bienestar; así que cuidémonos y cuidemos a nuestra gente.

Qué bueno que ya estamos hablando de normalizar, de abrir, de seguir adelante. Sin duda esto nos anima, nos genera esperanza de poder dejar esta etapa complicada. Pero no podemos precipitarnos. Esperemos que la situación mejore y en pocas semanas tengamos la apertura.

En nuestra reunión de ayer nos dimos cuenta claramente que:

= No hay todavía condiciones para la apertura. Hay contagios en varios lugares; y en algunos son abundantes; además, siguen aumentando. Incluso en los lugares donde no haya ningún caso sospechoso o de contagio, es necesario no relajarse para evitar que el virus se propague. Las mismas autoridades están insistiendo en guardar las precauciones, como la sana distancia y quedarse en casa.

Para la apertura será necesario:

= Que bajen los contagios en nuestro territorio diocesano

= En su momento habrá que tener acuerdos con las autoridades, en cada municipio y localidad, porque necesitaremos fortalecer el tejido social, generar unidad y si es posible también solidaridad. Es importante caminar juntos, si bien con respeto y autonomía.

= Es importante seguir celebrando la Eucaristía diariamente. Seguimos recomendando transmitir las celebraciones por los medios que tengan a su alcance.

= La celebración de Fiestas y de Sacramentos tendrán que esperar más tiempo, ya que generan presencia de grupos grandes y situaciones de relajamiento. Ya llegará su tiempo para estas celebraciones. Hay quienes argumentan que ya estaban programadas y que no se pueden posponer, que la gente pide, que ya no hay recursos y otros argumentos por el estilo.  Pensemos, además, que para celebrar sacramentos es necesario tener la preparación adecuada.

En el equipo Covid-19 estaremos atentos a la evolución de esta pandemia. Seguiremos en comunicación con ustedes, como lo tratamos de hacer cada semana. Los miembros del equipo hablarán con los decanos y estos a su vez se comunicarán con los demás sacerdotes.

Es necesario seguir, igualmente, las recomendaciones de nuestras autoridades, en especial del sector salud, tomar en cuenta las restricciones y nunca hacer las cosas a la ligera.

Tal vez algunos se desesperan para la falta de recursos o por la insistencia de algunas personas. Sin embargo, está por encima de cualquier otro interés la salud de nuestra gente y la salud de nosotros mismos.

Sigan recomendando a la comunidad que se unan a las celebraciones, desde sus casas, por los medios de comunicación y por las plataformas locales, regionales o nacionales, donde se transmiten las diferentes celebraciones.

 

+ Juan Navarro Castellanos

V Obispo de Tuxpan

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