DOMINGO DE LA PALABRA DE DIOS

El Papa Francisco ha establecido este Domingo tercero del tiempo ordinario como el DOMINGO DE LA PALBRA DE DIOS. El Santo Padre ha querido instaurar esta celebración “para que nosotros como católicos pongamos la Palabra de Dios en el centro de nuestra vida cristiana. Se trata de la palabra de Dios que nos ha hablado en Cristo, pero que continúa hablándonos y diciéndonos aquello que es fundamental para nuestra vida”.

 

Dedicar concretamente un domingo del año litúrgico a la Palabra de Dios nos permite, sobre todo, hacer que la Iglesia reviva el gesto del Resucitado que abre para nosotros, el tesoro de su Palabra, con la finalidad de que podamos anunciar por todo el mundo esta riqueza inagotable”, escribió el Papa.

Al respecto, Vaticano II nos doce que “la Iglesia ha venerado siempre la Sagrada Escritura, como lo ha hecho con el Cuerpo de Cristo, pues, sobre todo en la sagrada liturgia, nunca ha cesado de tomar y repartir a sus fieles el pan de vida que ofrece la mesa de la Palabra de Dios y del Cuerpo de Cristo” (Dei Verbum, 21).

Sabemos que la Sagrada Escritura y los Sacramentos no se pueden separar. Cuando los Sacramentos son introducidos e iluminados por la Palabra, se manifiestan más claramente como la meta de un camino en el que Cristo mismo abre la mente y el corazón al reconocimiento de su acción salvadora.

El contacto frecuente con la Sagrada Escritura y la celebración de la Eucaristía hace posible el reconocimiento entre las personas que se pertenecen. Como cristianos somos un solo pueblo que camina en la historia, fortalecido por la presencia del Señor, que está en medio de nosotros, que nos habla con la Sagrada Escritura y nos nutre con la Eucaristía.

La dulzura de la Palabra de Dios nos impulsa a compartirla con quienes encontramos en nuestra vida para manifestar la certeza de la esperanza que contiene. La Palabra nos señala constantemente el amor misericordioso del Padre que pide a sus hijos que vivan en la caridad. La vida de Jesús es la expresión plena y perfecta de este amor divino que no se queda con nada para sí mismo, sino que se ofrece a todos incondicionalmente.

La Palabra de Dios es capaz de abrir nuestros ojos para permitirnos salir del individualismo que conduce a la asfixia y la esterilidad, a la vez que nos manifiesta el camino del compartir y de la solidaridad. Con este Domingo de la Palabra de Dios la Iglesia busca despertar el interés que debe haber en las familias, en los creyentes en general; en los niños, en los jóvenes de alimentarse de la Palabra de Dios, así como nos alimentamos también de la Eucaristía, el Cuerpo y la Sangre del Señor.

 

 

+ Juan Navarro Castellanos

Obispo de Tuxpan

JSN Megazine template designed by JoomlaShine.com